Tienes que ser el “core” de producción

por Fernando el 8/07/2013

Una de las mayores lecciones que aprendí en mi primera aventura empresarial, es que hay que ser parte del core, de la maquinaria de producción, de cualquier cosa que se emprende. De cualquier iniciativa que se quiere llevar a cabo. Si no formas parte del engranaje de la máquina, estás fuera. Es sólo cuestión de tiempo. Quizás tengas dinero y puedas comprar el tiempo de otros para externalizar la fabricación de lo que tienes en mente, pero… dificilmente llegarás a construir lo que realmente querías o, incluso, es posible que jamás concluyas lo empezado, si esa externalización es recurrente y es de una pieza importante del producto o servicio que ofreces.

Cuando pienses en crear una empresa, una startup, construye un equipo capaz de producir aquello que quieres servir, aunque el equipo seas solo tu.

Y el párrafo anterior, que puede parecer tan obvio, no lo es. Se trata de un error muy recurrente. Es fácil ver, en cualquier evento o foro de emprendedores, a personas queriendo hacer software sin perfil técnico o sin idea práctica del sector al que quieren dirigirse. Construir una empresa alrededor de una aplicación, una tienda de comercio electrónico, o software en general, requiere tener a alguien, o varios, dedicados a ello. Ser capaces de cambiar los requisitos más allá del papel; llevarlo a la práctica. Pensar en contratar a desarrolladores para construir el software y luego despreocuparse, es un error  si de verdad ese apartado es pieza clave de tu producto.

Los equipos o autónomos que funcionan bien, son aquellos que trabajan de manera independiente para producir lo que ofrecen. Seguramente necesiten la colaboración puntual de otros profesionales pero, al final, son ellos quienes unen las piezas del puzzle y quienes terminan de desarrollar el producto o servicio.

Nosotros cometimos este error en Wemories, al hacer desarrollo web cuando lo que sabíamos bien era hacer desarrollo nativo de productos interactivos. Y también cometimos el error, al embarcarnos en realizar un producto fotográfico físico, cuando no teníamos experiencia en la materia ni, sobre todo, teníamos los recursos de producción propios para llevarlo a cabo. Terminamos por externalizar prácticamente todo, y eso fue el principio del fracaso: gastamos más dinero del que debíamos y perdimos el control de la producción. Y aunque éstas decisiones partieron buscando la excelencia, es decir, a personas mucho mejores que nosotros para llevar a cabo la idea, lo cierto es que estábamos poniendo las piedras del futuro fracaso: no éramos o formábamos parte del core de producción de aquello que ofrecíamos.

En cualquier aventura que emprendas, aunque tengas dinero y  estés en la fase de hallarte más guiado por el corazón que por la cabeza, hazte siempre dos preguntas:

  1. ¿Tengo el equipo mínimo necesario contratado, que no externalizado, para poder llevar a cabo la producción y mantenimiento del servicio que ofrezco?
  2. ¿Entiendo realmente lo suficiente del sector como para, al menos, saber buscar ese equipo que me hace falta, y aportar algo a la producción o servicio que ofrezco?

Responde fríamente. Hasta que la respuesta no sea afirmativa, piénsate muy bien lanzarte a la aventura. Según vayan pasando los meses, dormirás mucho mejor si tienes controladas esas dos importantes cuestiones.

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