Back to myself

por Fernando el 1/01/2014

Primer día del nuevo año 2014.

Fijarse objetivos definidos al comienzo de un año es bastante poco realista. Ya lo dice la famosa cita de John Lennon: “La vida es lo que te sucede mientras estas ocupado haciendo otros planes”. Sin embargo, tener claro por donde quiere ir uno sí es algo muy importante para tomar decisiones que te ayuden a llegar a donde quieres estar.

Desde finales del año pasado la “llama” del desarrollo de productos interactivos se ha ido volviendo a encender en mi interior. Toparme con creaciones como Device 6 de Simogo, redescubrir los librojuegos (y creadores en activo en España), documentales como Indie Game: The Movie o bucear entre creaciones indies que han ido sucediendo en estos dos o tres últimos años, en los que he estado tan desconectado del sector, ha hecho que quiera volver al ruedo. Lo necesito.

Desarrollar videojuegos, productos interactivos, es algo vocacional. Lo llevas dentro. Sobre todo si desde pequeño es lo que has estado “mamando”. Al igual que otros cientos de “chavales” de mi quinta (ya no tan chavales: de treinta y muchos años) gran parte de mi infancia y adolescencia, por no decir toda, la pasé rodeado de ordenadores de 8 bits, videojuegos, librojuegos y revistas de programación. Y es que lo que eres es imposible de enterrar. Acabará por salir a la superficie. De una forma u otra. Aunque sea a través de la frustración. Pero saldrá.

Tengo claro que quiero volver pero también sé que no quiero hacerlo de cualquier modo. Después de haber estado trabajando en el sector en equipos grandes, y en diversidad de situaciones, busco el integrarme en equipos pequeños. En donde aportar, enriquecer y aprender en todas las direcciones. No busco estar en un equipo multitudinario haciendo una determinada actividad inmersa en la incertidumbre de si será cancelada, o no, varios escalones más arriba de donde estás tu. Quiero tener la oportunidad de aportar valor más allá de “picar” código o gestionar personas. Quiero participar en la creación de juegos y productos que yo jugaría y usaría. Si no puedo reunir esas condiciones prefiero dar salida a esta necesidad a través de productos de más largo recorrido pero hechos íntegramente por mi en casa. Sin matar mi ilusión y vocación, como ya me sucediera en el pasado, y esperando la ventana de oportunidad para elevar esa actividad a una labor profesional. Cuento con la ventaja de saber muy bien unas cuantas cosas que no se tienen que hacer a nivel empresarial después de la experiencia de Wemories.

Por primera vez he comenzado a valorar seriamente la opción de salir fuera de España. Decirlo es fácil pero, en mi caso, hacerlo ya no lo es tanto. Salir, para mi, de la zona de confort que supone cambiar de país e idioma con una familia e hipoteca me resulta muy difícil, lo reconozco. Pero esta vez sí que lo valoro muy seriamente. Y es que hay algo a lo que tengo mucho más miedo que a vencer a esa zona de confort: sentirme frustrado y fracasado. Eso me aterra. No busco dinero, busco la realización: el saber quién soy y qué quiero hacer.

Por eso este año voy a intentar ir en la dirección que me dicta mi interior: la que me vuelva a acercar al desarrollo de productos interactivos, de aprender a hablar inglés lo suficientemente bien como para optar de forma realista a trabajar en extranjero y, sobre todo, a no parar de crear y ayudar a través de la programación y el desarrollo.

Feliz 2014.

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