Echando de menos las cajas en los videojuegos

por Fernando el 14/02/2016

Esta tarde de domingo, no muy motivado para hacer o jugar a algo en concreto, me ha dado por sentarme y ponerme a revisar mi colección de videojuegos.

La mayor parte de mis videojuegos físicos son títulos de la época de los 8 bits, de MS-DOS y de Windows (CD y DVD) antes de la llegada de la Xbox 360, consola que adquirí disfruté y aún disfruto.

Yo fui uno de los que abrazó, y abraza, todos los juegos y posibilidades que brindan los dispositivos móviles (teléfonos y tabletas) pero con ellos (¡sin que eso sea malo en absoluto!) llegó la distribución digital a lo bestia y la nula existencia de juegos que poder comprar en edición física. Al fin y al cabo, no tiene sentido esa forma de adquirir los juegos para móviles y tabletas. Y si sólo consumes en ordenador pues te los descargas sin más.

Esta tarde recorriendo mi colección, puedo decir con orgullo que es una amplia colección, he recordado montones de sensaciones al tocar los cassettes y las cajas de juegos como Rainbow Island, ST Dragon, Populous, Monkey Island, Ultima VII, Syndicate, Deux Ex, Fallout, … A veces me detengo en un juego que ya no me acordaba y pienso ¡la de horas que disfruté con el! Hoy me ha pasado, por ejemplo, cuando me he detenido en el Nox de Westwood Studios o en el Silver de Infogrames (no serán los mejores juegos, pero yo jugué mucho con ellos).

Sí, lo sé. Steam también puede ofrecernos una biblioteca virtual de nuestra colección pero… no es lo mismo. En absoluto.

Y examinando la colección más en detalle uno ve un patrón claro: las cajas, además de estar hechas con un mimo especial (salvando las distancias de las ediciones baratas), venían con uno o dos manuales de instrucciones, un mapa, si el juego era de aventuras o rol, y otra serie de materiales que, sin ser imprescindibles, ayudaban a dar un toque de calidad al producto. Era como comprar un libro especial o una caja donde poner a mil la imaginación.

Hoy en día es imposible encontrar un juego en donde poder leer un buen manual de instrucciones o familiarizarte de la aventura que vas a vivir. Mi último desengaño ha sido la edición limitada de Dark Souls pero da igual, puedo abrir cualquier juego de consola o PC moderno y encontrarme casi con lo mismo. Tengo a mi lado, por ejemplo, la caja de Batman Arkham Asylum y Rayman Legends, juegos con universos geniales donde poder enriquecer la experiencia del jugador con una buena presentación, y todo lo que me encuentro son cuatro o cinco hojas de un manual muy triste.

Me da cierta lástima ver que todo eso se ha perdido y me enfada cuando las ediciones de las que podemos disfrutar hoy en día, no llegan a ser la sombra de lo que era una buena edición normal de un juego de finales de los 80 y los 90.

Me gustaría tener la oportunidad de comprar ediciones físicas de juegos que tengo en Steam. Y, por qué no, y aunque suene absurdo, me gustaría tener la posibilidad de disponer de mi colección comprada de juegos para dispositivos móviles con una representación física también. Cuando arranco el Out There que compré para iOS pienso cómo podría ser de alucinante una edición física del mismo. Una edición que seguro generaría una conversación casi inmediata con mis hijos cuando estuviéramos revisando la colección, o con un amigo o montones de recuerdos en mi cuando pasen los años y pose la mirada en el.

La experiencia de disfrutar un juego no empieza y se acaba al encender el ordenador, la consola o el móvil, sigue cuando éstos están apagados y te puedes sentar a leer un buen manual o la historia que le acompaña.

Es nostalgia, supongo. Uno que se hace viejo.

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